Los lentes de contacto podrían terminar siendo comida (nada saludable) para peces

Hay distintos tipos de lentes de contacto. Hay quienes los utilizan para llevar otro color en las pupilas u otros que lo hacen por ver mucho mejor. Para cada uno de ellos hay una opción, unos discos de plástico desechables u otros más duraderos. Hasta ahí todo bien, el asunto es ¿qué pasa cuando se desgastan y hay que cambiarlos? Una encuesta en Estados Unidos reveló que gran parte de las personas que los usan los tiran al inodoro o al fregadero cuando no sirven más. El problema es que con esa acción están aumentando la cifra de microplásticos en el océano.

Esa fue la conclusión de un estudio presentado este domingo 19 de agosto en una reunión de la Sociedad Química Americana (ACS). Uno de los autores del estudio, Rolf Halden, de la Universidad del Estado de Arizona, explicó que la inspiración para este trabajo vino de su experiencia personal.

El estudio consistió en hacer una encuesta a los portadores de lentes de contacto. La pregunta era ¿dónde tira sus lentes al dejar de utilizarlos? de los más de 45 millones de personas que los usan, entre el 15 y el 20 % dijo que las arrojaba inodoro o al fregadero cuando dejaban de utilizarlas. Esos objetos acaban, por lo general, en plantas de tratamiento de agua residual, donde los investigadores calculan que al año llegan, tan solo en EE.UU. entre seis y diez toneladas métricas de esos objetos de plástico.

Los lentes, más densos que el agua

Los lentes son más densas que el agua, con lo que se hunden y pueden suponer una amenaza para la vida acuática, sobre todo, para los animales que se alimentan en el fondo marino y de los ríos, que pueden ingerirlas. De hecho, el plástico que se emplea en su fabricación es diferente al utilizado en otros casos como en los textiles o baterías de coches.

Normalmente, están hechas de una mezcla de polimetilmetacrilato, siliconas y fluoropolímeros para crear un material más blando que permite al oxígeno llegar a los ojos, con lo que no está claro cómo les afecta el tratamiento en plantas de aguas residuales.

Para comprobarlo, los científicos expusieron cinco polímeros hallados en varias marcas de lentillas a microorganismos aerobios y anaerobios presentes en plantas de tratamiento de agua y descubrieron que había cambios notables en “los enlaces” de las lentes, que se debilitaron. Otro de los investigadores, Varun Kelkar, detalló que “cuando el plástico pierde su fuerza estructural se rompe físicamente, creando pequeñas partículas de plástico que finalmente conducirán a la formación de microplásticos”.

Este estudio alerta que los animales acuáticos pueden confundir esos microplásticos con comida, y como no son digeribles, pueden afectar “de forma drástica” su sistema digestivo. Además, dado que algunos animales sirven de alimento para los seres humanos, esto puede suponer que las personas pueden acabar expuestas a contaminantes plásticos.

El Espectador

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